J.V.: Exposición “MODA, 8º ARTE?”

Así, bajo este título, “MODA, 8º ARTE?” quedaba inaugurada la Exposición en el Museo San Pío V de Valencia. 


De la mano de Mª Victoria Liceras y Joaquin Laras, sus comisarios, llega esta exposición tan esperada con fondos del propio Museo Valenciano y de la colección de más de 4000 piezas de Victoria Liceras en la que se aprecia el arte y la indumentaria desde la revolución francesa (sXVIII) a la Belle Epoque (años 20).


Aquí os dejo un video resumen de la exposición, antes de deleitaros con las imágenes de la misma:


   



Esta exposición recorre la figuración humana desde el final del siglo de las luces hasta los felices años en el periodo de entre guerras. La muestra propone dos universos paralelos, el de las artes plásticas y el de la moda. El primero, con artistas con nombre propio como Agustín Esteve, Vicente López, Zacarías González Velázquez, Vicente Rodés, José Madrazo, Salvador Martínez Cubells, Antonio Cortina, Ignacio Pinazo Camarlench, Emilio Sala, José Benlliure, Joaquín Sorolla, Cecilio Pla, José Mongrell, José Pinazo o Amadeo Roca; el segundo, obra de creadores anónimos hasta el principio del siglo XX cuando empieza a hablarse de trajes de Fortuny o de Paul Poiret.

Tuve el placer de poder asistir a la inauguración de dicha exposición en la que DIMOVA (Diseñadores de Moda Valencianos) y Contexto Comunicación tomaron gran parte. Y al entrar a visitarla, me fue casi imposible sacar fotos decentes de la misma, y como en toda exposición, o las sacas el día que inauguran, o te quedas sin… Así que a pesar de la mala calidad de algunas de mis fotos, os las voy a poner junto con otras que el museo me ha facilitado (realizadas por Fotoagencia Valencia), y diversos bloggers.

Empezamos el recorrido!!







La influencia de grandes figuras femeninas decimonónicas como la emperatriz Sissi o Eugenia de Montijo es patente en la indumentaria de la segunda mitad del siglo XIX. El final de esta centuria supone el comienzo de la definitiva liberalización de la mujer con el incipiente acortamiento de las faldas e incluso el corte del pelo, hasta entonces impensable.


TRAJE DE VISITA. MUJER
Raso de seda de color marrón oscuro, con adornos de terciopelo brocado, al tono.
Dos piezas:
Falda recta por delante t con gran volumen en la parte trasera, con recogidos y apolisonados que cubren parcialmente una media cola que sobresale por abajo.
Cuerpo – chaqueta  entallado, abierto por delante con faldón que sobrepasa la cadera.
Adornos de terciopelo en contornos y en volante vertical lateral.
ca. 1876-1880






 TRAJE DE ALGODÓN. MUJER
Tafetán de algodón blanco de bordado “suizo”.
Dos piezas:
Falda larga recta por delante con adorno de franjas verticales, que en la parte posterior despegan en formas de sobrefalda y en sentido horizontal.
Cuerpo entallado a cintura abierto por delante, con faldón que alcanza la cadera.
Pechera triangular. Cuello alto de tirilla. mangas Largas.
Mantilla de encaje de Granada tipo “pollita”
ca. 1885 – 1890


Paul Poiret (1879-1944), libera a la mujer del corsé, y es para muchos, frente a Christian Dior, el Picasso de la moda. Luego vendrán Elsa Schiaparelli, Cocó Chanel y el mismo Dior, los modistas ya tenían nombre. La exposición refleja la evolución de la indumentaria, especialmente los cambios de la silueta femenina, desde el encorsetado siglo XVIII, la liberación del estilo imperio durante la primera quincena del siglo XIX, o la vuelta del corsé durante el romanticismo y hasta casi el final del siglo.


La muestra incluye accesorios relacionados con la moda, además de objetos tecnológicos y mobiliario que contextualizan arte e indumentaria, todo ello posible gracias a la colección de Victoria Liceras y a los fondos de pintura, escultura y arte mueble del Museo de Bellas Artes de Valencia.



TRAJE BURGUÉS DE DIARIO. HOMBRE
Sarga de lana de color negro.
Tres piezas: Chaleco negro, pantalón negro, y chaqueta negra con solapas y cierre por un solo botón.
Corbata de pajarita.
Medias polainas de piqué blanco abotonadas y con sirga de lo mismo.
ca. 1900 – 1905



Mariano Fortuny y Madrazo (1871-1949), hijo del pintor y pintor él mismo, inventa un tipo de brocado impreso que imita los terciopelos labrados de los siglos XV y XVI, diseñando además vestidos y ropa teatral con ellos. Las grandes damas parisinas suspiraban por “les robes Fortuny”, como cuenta Marcel Proust en su novela En busca del tiempo perdido. Inventa también un tipo de plisado sobre finísima seda, con el que ejecuta su famoso vestido Delphos, parecido a una clámide clásica, pero que cabe en un puño y que luce entre otras Isadora Duncan.






OS ANIMO A QUE OS PASÉIS A VERLA EN PERSONA… NO ES LO MISMO EN FOTO QUE EN DIRECTO!!

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