J.V.: Mantillas Tradicionales Valencianas, elige la tuya!!!

Según la R.A.E. esta es su definición:
mantilla.

(Del dim. de manto).

1. f. Prenda de seda, blonda, lana u otro tejido, adornado a veces con tul o encaje, que usan las mujeres para cubrirse la cabeza y los hombros en fiestas o actos solemnes. Asistieron a la misa con mantilla y peineta.
Siempre me gusta empezar estos post de indumentaria dejando claro el concepto que se tiene del la pieza a tratar a nivel académico. No obstante, este concepto es muy amplio, pues habla de la mantilla tal y como la conocemos hoy en día a nivel nacional, y realmente me gustaría centrarme de la Mantilla en la mujer valenciana. Para ello nos vamos a remontar a sus orígenes.
Debido a las influencias de las mujeres musulmanas, la mujer española se cubría la cabeza ya en la Edad Media. Aunque hoy en día esta tradición perdure solo vinculada a actos religiosos, la mujer por aquel entonces acostumbraba a cubrirse cabeza y rostro también cuando salían a pasear. Se trataba de una pieza de uso cotidiano que incluso escondía lenguaje de comunicación con los hombres, abriéndola o cerrándola, dando a entender lo que quería o lo que podía hacer en ese mismo instante ( algo muy similar a lo que sucedía con el movimiento de los abanicos). En el siglo XVIII los tejidos empleados para su confección eran la lana, el algodón y la seda.
Toda mujer poseía una o varias mantillas, en especial las denominadas de bayeta, un tipo de lana opaco, que solía rematarse con una cinta de color en contraste con el tejido de ésta, generalmente de color blanco. Es a finales de sigloXVIII cuando empiezan a aparecer mantillas de color negras hechas en lana o seda.
Las mantillas pueden ir o no decoradas, algo que irá en función del modelo y uso de la misma. Veamos pues los diferentes tipos de Mantillas que existen en la indumentaria Valenciana. Empezaremos por la más tradicional en nuestra tierra, según Victoria Liceras.
“Se la podría calificar de genuína valenciana. Se trata de un modelo realizado en algodón tipo muselina y recamado con bordados realizados en punto de cadeneta similares a los encontrados en otras piezas de indumentaria tradicional valenciana, y que consisten en guirnaldas de flores, salpicados de cestas, pájaros, corazones, pequeños insectos, granadas, hojas, etc…” Generalmente a este tipo de mantilla se la conocía MEDIA LUNA VALENCIANA.
MEDIA LUNA o REDONDA:









“Se trata de una pieza de forma semicircular con la que se cubre la cabeza colocando la parte recta sobre la frente y a curva cayendo sobre los hombros y espalda.” Así la define Victoria Liceras, y así es como se coloca esta mantilla y todas, la parte recta cayendo de frente a hombros y la parte curva sobre la espalda o cadera. Para averiguar el centro de la mantilla a veces ponían una borlita de seda colgando para marcarlo. 
Hasta la mitad del siglo XIX suelen ser blancas de tejidos opacos, translúcidos o semitransparentes (muselinas, tul, seda, bayeta o paño), como la típicamente llamada media luna valenciana antes mencionada, y en la segunda mitad del siglo XIX ya suelen ser negras y de telas espesas como paño y seda. 
DENGUE:


Cuando la mantilla anterior, la redonda, se alarga hasta convertirse en pieza, más o menos estrecha, capaz de poderse sujetar con los brazos al caer hacia el pecho en su parte recta, se le llama DENGUE. Su longitud es variable en el que uno de los lados sigue siendo recto como en la media luna y el otro tiene una incurvación cuya máxima anchura correspondería a la zona del centro de la mantilla, dejando caer este sobre la espalda.

Concretamente ese es el modelo que elegí este año como FM de mi comisión y que estrené el día de la Ofrenda a la Virgen de los Desamparados. Os dejo unas imágenes donde se aprecia su correcta colocación. En este caso, está compuesto por una parte central de tul bordada a cadeneta y bordeándolo una puntilla de encaje tipo alençon

Este tipo de mantilla se usó principalmente a principios de siglo XIX debido a la influencia de la moda “imperio” tan proclive al uso de los chales y largas bandas de seda y gasa.
TOVALLA:


Este tipo de mantilla es rectangular, de tela, simétrica en ambos sentidos, asemejándose a las dimensiones de una “tovalla”.  Aunque ya se encuentran de épocas anteriores, es en el siglo XX cuando ya se difunde su uso. Su longitud llega a los 2 metros y su anchura es variable, se coloca de la cabeza a los hombros adaptándola como la anterior mencionada, el dengue, por delante, con los brazos.
Pueden ser blanca o negra y de tejidos diversos como la seda, gasa, muselina, e incluso tul bordado tipo encaje incluso con abalorios. Lo habitual es que la parte con ornamentación mas enriquecida sea la central, pues en los laterales, debido a su recogimiento por los brazos, es una zona que no se luce. A veces van rematadas con encajes en el borde y incluso estos encajes llegan a crear una parte rectangular en la zona que corresponde en contacto con la cabeza que va cosida al borde, cubriendo la frente y la cara, pieza que se le conoce con el nombre de cuadro o cuadrillo.


TERNO:
La diferencia de este tipo de mantilla con la anterior es principalmente que esta consta de 3 elementos muy diferenciados:
– Una pieza central de forma ovalada de unos 70-100 cm. de largo por 30-50 cm. de ancho realizado en seda o encaje.
– otra formada por una tira de encaje de 30-50 cm. de anchura y longitud suficiente para rodear el centro con holgura y acentuado por su fruncido a lo largo de todo el perímetro de la pieza central.
– y el cuadro o cuadrillo de un encaje mas ancho que el anterior, unos 50-60 cm. y de longitud de 1m. fruncido que desempeñará la misma función que en la “tovalla“.
Y ésta es su correcta colocación. El borde de la pieza central, apoyado directamente sobre la última trenza del moño, cayendo la puntilla perimetral por encima de la peineta. A menudo la pieza central va forrada para evitar que por los roces con el cabello el tejido se deteriore. Para proteger el rostro se dirige el cuadrillo hacia la cara y los extremos se recogen sobre los brazos, como en los modelos anteriores.
Existen en blancas y negras y es muy habitual que estas últimas estén realizadas con terciopelos labrados y decorados con azabaches.
Aquí con Esmeria, miembro de mi comisión, con su precioso Terno, un regalo hecho a mano y perfectamente colocado.
Y ahora CITO a Victoria Liceras, para ver si a ella le hacéis caso:
“Es muy importante la colocación de todos estos tipos de mantillas, pues de esto depende la imagen que se produzca.

La colocación para LUCIR EL ROSTRO ES UNA INTERPRETACION ACTUAL. Todas las mantillas debe tener contacto con la cabeza, demostrable por la pieza interior que suelen aparecer en algunas de ellas y que incluso tiene nombre: sudado, para evitar el roce entre el cabello y la tela.

Por otra parte, reseñemos que no hacemos mención de mantillas de encaje, chantilly, conocidas con el sobrenombre de ESPAÑOLAS por considerar que no son de tradición dentro de la indumentaria popular valenciana por mas que se empeñen en utilizarlas en la actualidad.”



AMEN

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